DUDAS MAS FRECUENTES

Las personas que se recuperan del alcoholismo ¿pueden hacer una vida normal?

El alcoholismo es una enfermedad que con el paso de los años, si el paciente no deja de beber, provoca otras enfermedades que, en principio, son consecuencia del alcoholismo.

El alcoholismo puede causar enfermedades del hígado, del corazón o deterioro del funcionamiento de la memoria y la capacidad de aprendizaje. También puede dar lugar a trastornos psicológicos o psiquiátricos, alteraciones del sueño y disfunción sexual. También puede contribuir al desarrollo de la dependencia de otras sustancias, como el tabaco, los tranquilizantes u otras drogas.

La persona que deja de beber cuando el alcoholismo esta todavía en su inicio, todavía no ha sufrido las citadas consecuencias o las ha tenido en pequeño grado y tienen que desaparecer por completo cuando deja de beber. Esta persona podrá hacer una vida completamente normal, siempre que se mantenga sin probar las bebidas alcohólicas. Esta va a ser su única limitación.

Sin embargo, cuando el alcoholismo se ha prolongado durante muchos años y se han producido graves consecuencias médicas, psiquiátricas, adictivas, familiares, laborales, sociales, económicas o legales, es menor probable que todo vuelva a la normalidad simplemente con dejar de beber y el paciente tendrá que buscar ayuda para recuperarse de las consecuencias que le ha generado el alcoholismo.

En algunos casos, el alcoholismo aparece después de haber sufrido algún trastorno psiquiátrico o adictivo y viene a sumarse a dichos trastornos previos. En estos casos tendrá que buscar ayuda profesional también para recuperarse de los trastornos psiquiátricos o adictivos asociados.

¿Es importante acudir a la terapia de grupo?

El grupo de terapia es una ayuda importante para la recuperación del alcoholismo. Es difícil que el paciente alcohólico reconozca las señales que le avisan del riesgo de la recaída. Sin embargo, le resulta más sencillo identificarlas cuando las ve en otro paciente que también se encuentra en su misma situación.

El grupo de terapia es una importante escuela de aprendizaje para conocerse uno mismo a partir del conocimiento de los demás. Además, contribuye a aumentar la motivación y fortalecer el compromiso del paciente para dejar de beber y para seguir el tratamiento.

Finalmente, es también un apoyo esencial ya que únicamente allí puede hablar libremente sobre sus pensamientos, opiniones y comportamientos, ya que las demás personas del grupo pueden comprenderle perfectamente y van a intentar ayudarle.

¿Se pueden tomar bebidas sin alcohol?

Un inconveniente de estas bebidas “sin” alcohol es que siguen llevando una pequeña cantidad de alcohol, aunque posiblemente no sea este el mayor inconveniente.

Lo más importante es que pueden reactivar las respuestas conductuales que se disponen automáticamente ante la presencia de estímulos condicionados. El sabor, el olor y el color de las bebidas “sin” pueden ser una copia de nuestra bebida preferida. Además vienen en el mismo envase y se toman en la misma copa y de la misma manera.

Naturalmente, no se puede generalizar. Para algunas personas, las bebidas “sin” van aumentar el riesgo de acabar tomando una bebida “con” alcohol. Para otras personas este riesgo puede ser mucho menor.

 

EN CUALQUIER CASO, SI EN UN MOMENTO DETERMINADO SE SIENTE UNA GRAN NECESIDAD DE BEBER ALCOHOL Y TOMAR UNA BEBIDA “SIN” PUEDE EVITAR EL QUE UNO ACABE TOMANDO UNA BEBIDA “CON” ALCOHOL, PUEDE SER UNA SALIDA DE EMERGENCIA ANTE UNA SITUACIÓN DE RIESGO DE RECAIDA. EN ESTOS CASOS PODRIA LLEGAR A SER UNA ESTRATEGIA BENEFICIOSA SI HA SERVIDO PARA EVITAR LA RECAIDA.

¿Se podrá volver a tomar bebidas alcohólicas algún día?

Cuando se hayan solucionado por completo los problemas que el alcohol le ha ocasionado, si vuelve a tomar bebidas alcohólicas igual que antes lo hacia, volverán a aparecer los mismos problemas, incluso con mas rapidez y más intensidad que antes.

Además, cuando vuelva a beber puede experimentar una perdida de control, sin poder evitar beber excesivamente, por este motivo no es recomendable tomar una bebida alcohólica.

Las personas que han presentado síntomas de abstinencia al levantarse por la mañana (temblor, nauseas, vómitos, nerviosismo, insomnio y necesidad de beber al levantarse) y que además experimentaban un efecto de alivio de dichos síntomas tras beber tomado la primera consumición alcohólica del día, se puede considerar que vuelvan a tomar una bebida alcohólica.

Algunos pacientes alcohólicos han presentado incluso crisis convulsivas, ataques epilépticos o bien delirium tremens, es decir, episodios confusionales en los que la persona esta desorientada, muy nerviosa, no puede dormir y tiene visiones terroríficas de personas o animales que le amenazan y le persiguen, como si fuera una terrible pesadilla pero despierto y en acción. Cuando se ha llegado a tener estos síntomas se puede considerar que el alcoholismo es muy grave y no es recomendable tomar ni una sola consumición alcohólica.

Es probable que estas personas presenten además un grave deterioro de la capacidad para controlar el consumo de alcohol y que acostumbren a beber sin exceso sin poder reflexionar sobre lo que están haciendo y las consecuencias que les puede ocasionar. Por tanto, un pequeño consumo de alcohol les puede arrastrar a seguir bebiendo y, por tanto, a la recaída.

Sin embargo, cuando se trata de alguien que ha tenido problemas con el alcohol sin haber llegado a tener un verdadero alcoholismo, o bien se encontraba en una fase de inicio al alcoholismo o tiene un alcoholismo muy leve, es posible que después de unos años sin beber pueda tomar solo una pequeña consumición, de manera bastante excepcional, siendo lo habitual que no tome bebidas alcohólicas.

Es decir, en casos excepcionales, cabria la posibilidad de tomar una consumición pequeña, de alguna bebida de baja graduación (una copa de vino o una cerveza pequeña), a lo largo de toda una comida, bebiendo muy despacio y a pequeños sorbos. En estas excepcionales ocasiones siempre debe estar acompañado por otra persona que pueda ayudarle. Pero es imposible predecir quien podrá hacerlo sin que le traiga consecuencias y quien corre el riesgo de recaer en el consumo excesivo de alcohol.

 

SI UNA PEQUEÑA CONSUMICION PUEDE PONER EN PELIGRO UN ESFUERZO DE AÑOS DE RECUPERACIÓN, ¿VALE LA PENA ARRIESGAR TODO ELLO POR TOMAR UN DIA UNA PEQUEÑA CONSUMICION? ESTA ES UNA PREGUNTA QUE UNO DEBERIA HABERSE HECHO CON TIEMPO, ANTES DE TOMAR EL PRIMER SORBO DE ALCOHOL.

Si el problema con el alcohol es muy grave ¿vale la pena intentar dejar de beber?

Conviene recordar que el deterioro asociado con el alcoholismo lo ha producido el propio consumo de bebidas alcohólicas y también las enfermedades que se producen a consecuencia del alcoholismo.

Si tenemos en cuenta, además, que el deterioro ha sido causado por un efecto continuado de intoxicación por el alcohol, podemos deducir que si conseguimos retirar este toxico de nuestro organismo conseguiremos, de manera automática una enorme mejoría de su funcionamiento.

Lo mismo va a suceder con las enfermedades del hígado, del páncreas o cualquier otra enfermedad que se ha producido como a consecuencia del alcoholismo. Todas mejoraran sustancialmente si el paciente consigue mantenerse sin beber.

 

NUESTRO ORGANISMO, TANTO NUESTRO CUERPO COMO NUESTRO CEREBRO, TIENEN UNA GRAN CAPACIDAD PARA RECUPERARSE, INCLUSO CUANDO EL GRADO DE DETERIORO ES MUY AVANZADO.

Algunas personas presentan un comportamiento gravemente alterado cuando toman bebidas alcohólicas pero pueden tener un comportamiento normal cuando se mantiene sin beber.

¿Cuáles son las señales que nos avisan de un empeoramiento y posible riesgo de recaída?

Si al retirar el medicamento reaparecen pensamientos, sensaciones o comportamientos como cuando todavía estaba bebiendo, conviene revisarlos con detalle.

Una reaparición de la sensación de necesidad o deseo, en forma de pensamientos sobre la posibilidad de tomar alcohol algún día. O bien un acercamiento a los lugares o personas con los que solía beber. O una curiosidad por probar una bebida novedosa, o volver a comprar bebidas alcohólicas, pueden ser señales de un mayor riesgo de recaída y deberían ser motivos de alarma para el paciente alcohólico que se encuentra en recuperación. Sobre todo cuando ya habían quedado atrás, en la evolución del proceso de recuperación y reaparecen con fuerza, como si el paciente hubiera experimentado un retroceso de las fases iniciales del tratamiento.

Con frecuencia, el paciente no es consciente de estas señales que podrían advertirle del riesgo de recaída. Casi es mas fácil que sean familiares o amigos los que se den cuenta de estas señales y traten de advertirle del riesgo que corre.

Si se ha recaído varias veces ¿merece la pena volver a intentar dejar de beber?

Siempre vale la pena dejar de beber porque siempre es beneficioso que la intoxicación no siga avanzando. Analizar los factores que le han conducido a la recaída le será de utilidad para seguir avanzando en proceso de recuperación. Si comenta con su medico o psicólogo los detalles de la recaída, ellos podrán ayudarle a identificar los factores que contribuyeron a ella y también desarrollar una serie de estrategias para poder superarlo cuando se presente de nuevo.

Cuando la recaída se aprovecha como una oportunidad de aprender nuevos detalles sobre la conducta adictiva de beber alcohol en exceso, se puede considerar como una experiencia útil en el camino hacia la recuperación.

Por otro lado, conseguir que las recaídas sean cada vez menos frecuentes, de menor duración y que tengan consecuencias menos destructivas, es precisamente lo que podemos esperar del proceso de recuperación.

¿Hay peligro de adicción a otras sustancias?

Cuando una persona acaba de salir de un episodio de alcoholismo, es probable que se sienta algo nervioso, que no duerma bien y que en determinados momentos, cuando siente que necesitaría tomar una copa, se ponga de mal humor.

 

SI NO PUEDE BEBER EN LAS SITUACIONES EN LAS CUALES SOLIA HACERLO, ES PROBABLE QUE SE SIENTA INCOMODO Y QUE BUSQUE OTRO TIPO DE SUSTANCIA QUÍMICA QUE LE PROPORCIONE UN EFECTO PARECIDO AL DE LA BEBIDA.

De hecho, muchas personas que dejan de beber tienden a fumar más y a tomar bebidas que contienen cafeína, como si estuvieran sustituyendo el consumo de alcohol por el de cafeína.

Si además acuden a un medico y le dicen que tienen “ansiedad” o que les cuesta conciliar el sueño, es probable que el medico les recete medicamentos tranquilizantes. Lo que el paciente esta sintiendo es más probable que sea “craving” de alcohol, es decir “ansia” o “necesidad” de beber alcohol.

Si empieza a tomar estos medicamentos tranquilizantes para aliviar su craving de alcohol, en algunos casos es probable que desarrolle tolerancia, (es decir, que cada vez necesite tomar una mayor cantidad); efectos rebote, (es decir, una reagudización de los síntomas cuando finaliza el efecto tranquilizante), e incluso abstinencia si deja de tomarlas bruscamente. Con lo cual puede llegar a desarrollar, además, dependencia de tranquilizantes lo que finalmente puede conducirle a la recaída en el consumo excesivo de alcohol, con lo cual ha desarrollado una doble dependencia: de alcohol y también de determinados tranquilizantes.

Esta doble dependencia contribuye a agravar el problema del alcoholismo, ya que cuando aparezca necesidad de beber o craving puede ser de mayor intensidad que antes, con lo cual la recuperación va a ser mas complicada.

La asociación de los tranquilizantes con alcohol aumenta los efectos de intoxicación, lo cual puede tener graves consecuencias, tales como accidentes, lesiones. Perdidas de memoria e incluso sobredosis intencionadas o involuntarias.

¿Vale la pena todo el esfuerzo que supone el proceso de recuperación del alcoholismo?

Muchas personas se han recuperado de esta enfermedad, para ellos, el proceso de recuperación ha sido como disfrutar de la oportunidad de renacer a una nueva vida. Como pasar de una vida anterior de sufrimiento y penalidades a otro tipo de vida más satisfactorio y esperanzador, tanto para el cómo para sus familiares.

Únicamente las personas que no se han recuperado completamente del alcoholismo piensan que no vale la pena tanto esfuerzo, que se sentían mejor antes cuando bebían y que volverán a beber si no obtienen un mayor beneficio de la abstención de bebidas alcohólicas.

Las que han pasado por un proceso completo de recuperación, y han conseguido estabilizarse, pueden ver con claridad los beneficios que han conseguido tras abandonar el consumo de alcohol y que seria un mal negocio sacrificarlo todo otra vez por la bebida.